AVISO

Ésta historia también esta en formato .metroblog.com

http://causeweallfalldown.metroblog.com/

Podeis encontrarla también en fanfiction

http://www.fanfiction.net/s/8882033/1/Cause-we-all-fall-down

Datos personales

Mi foto
Bueno, que os voy a contar. Soy de España, y me encanta Leer y escribir. Tengo subidos historias por Internet. No soy autora de un gran libro, y de nunguna novela, pero algo ronda por ahí. Bueno, que más deciros. He tenido muchas experiencias, unas buenas y otras malas. He tenido mucha gente a mi lado y gracias a eso he sabido ver en personas lo mucho que pueden cuidar de mi y lo mucho que saben ver en mi. Atentamente, Natt.

jueves, 17 de mayo de 2012

Capítulo 24


Quiero deciros que he vuelto a releer el fic y creo que me pasé los primeros capítulos. No debí meter a familiares de la novia de Harry y hacer que eran como no son, porque no tengo ningún derecho. Incluso tampoco de ellos, pero meterse en cosas familiares... es decir, que volveré a rescribir los primeros capítulos.


— Hasta luego. — me reí mientras me despedía y cerraba la puerta de cristal opaco.

Anduve por el pasillo y con las indicaciones de Harry logré llegar al cuarto de Tom.

Piqué dos veces y esperé. No había respuesta. Volví a picar por si acaso, y nada.

Me senté en el pasillo esperando por si se estaba duchando.

Una voz me medio despertó. Estaba con la cabeza dormida y con la babilla fuera.

Solo pedí al cielo que nadie me hiciera una foto.

— Sí, podéis venir cuando la semana libre les toque. — murmuraba.

Era Tom.

Hablaba por el móvil.

— Yo también te echo de menos... Eso de estar en el sofá y que los gatos me tapen la visión cuando me acurruco a tu lado no es lo mismo cuando el que está a mi lado es un Danny dormilón. — se carcajeó.

Cuando me vio me saludó y me hizo señas para que le siguiera. Caminé lo que me había separado para acercarme a él y volví a la puerta de su habitación.

Abrió con una llave y pasó. Me quedé esperando y luego vocalizó e hizo señas aguantándose el móvil con el hombro para que entrara mientras cogía con la otra... otra cosa.

— Vale, dentro de unos días nos vemos. Yo también te quiero.

Empezó a reírse.

— Añoro esos murmullos... — y empezó a subir y bajar las cejas. Luego de unos segundos: — ¡¿cómo sabes que estaba moviendo las cejas?! — se sorprendió.

Yo negué con la cabeza.

Era Tom...

— Te quiero... — murmuró bajo.

Y ahí... Ahí, me robó el corazón.

Pensaba que ya le quería a más no poder como ídolo pero... Murmurar eso, a quien sea que fuera era... Ay... ¡qué bonito!

— Tu cara es mortal. Pareces ese emoticón Estrella barra estrella. (*-*)

Volví a la vida y él ya había colgado.

— Tom... Cuando tenga novio, enséñale a decir Te quiero como lo acabas de hacer. — y de nuevo esa cara.

Con la cabeza inclinada, pegada a los hombros, suspirando...

— Madre mía... — se quejó, riéndose. — ¿Con quien me ha tocado vivir? — preguntó teatralmente. Luego rio y explicó: — Era Gio. ¡Pronto la conocerás!

— Bueno, no tengo porque conocer a toda tu familia, Tom.

— Sí, debes. Le he hablado de ti. Dice que a ver si te voy a enamorar.

— Tom, — le puse una mano en el hombro. — Tú ya me enamoraste cuando naciste.

— Tú no habías nacido. — puso morros.

— Es verdad... — conjuré.

Negó como siempre con la cabeza y se sentó en una butaca.

Yo entonces, reparé en su cuarto.

— Ostras... y yo que pensaba que era como un cuartucho de solo una habitación con una ventana al lado, de paredes grises...

No os la describo porque sería utilizar todo el diario... Y no es plan, como diría mi madre.

— Éste mola. Bueno, ¿qué querías?

Ya ha estropeado el momento.

— Pues... Oye, ¿y eso de la semana libre? — y puse una sonrisa de esas de oreja a oreja.

— No te lo voy a contar. — sentenció serio.

— Jo, ¿por qué?

— ¡Porqué no seria una sorpresa!

— ¡Pero yo lo quiero saber! — me quejé, sentándome bajo sus pies. — Vamos papi... — puse ojitos.

— No me hagas eso que entonces me rio y ya pierdo.

Entonces mi sonrisa malvada salió y empecé a moverme a cuatro patas bajo sus pies.

— Soy Marvan, miau. — murmuré imitante a un gato.

— ¿Marvan?

— Marvin en chica. — le contesté pagada de mi misma.

— Me has tocado la vena sensible... — se quitó una lágrima falsa y luego habló: — si me dices qué querías, te lo digo.

Paré de hacer la gilipichis y entonces fue cuando de verdad, se había estropeado el momento.

— Vale... veamos... Te lo voy a resumir. Dougie y yo tenemos un rollo así raro. Él no te lo quería decir, pero yo sí. Yo confío en ti, pero dijo que no. Entonces hablé con Harry y me hizo abrir los ojos. Yo no soy de las que mienten. — empecé a andar por la habitación sin dejar de hablar. — Y siento que debo ser sincera, y más contigo. Supongo que se enfadará, pero me importas más tú. Tú has confiado en mí. Pero luego aparece Deith, y es mi amigo, pero me gusta y entonces bailamos un tango y aparece Dougie como si tuviera un ataque de celos, cuando él me juró y perjuró que solo era por diversión. Hasta donde entendí yo, claro. Y ahora tengo un lio mental que no me lo aguanta ni Ortcher. ¡Ah, Ortcher! Llevo tiempo sin hablar con ella, ni con Chris... Y entonces tenía miedo de que te enfadaras. Por eso no te lo conté, pero ahora lo que temo es que no me hables. Y entonces Harry tenga razón y solo quiera sexo con famosos. Y entonces luego Ortcher y Chris, y Joanna se enfadaran y luego...

— ¡para! — me interrumpió. Me obligó a sentarme en el sillón dándome un pequeño empujoncito. — Joder, sí que hablas, sí...

— ¿demasiado?

— ¿tú que crees? No ha pasado ni un minuto.

— Bueno, veo que me hablas.

Tom se quedó callado y me miró. Me miraba de una manera que no era lo que esperaba.

— ¿Me escondes algo? Pensaba que te defraudarías.

— Es que suponía que vendrías a contármelo. Si no estuvieras aquí, estaría defraudado.

— ¿por mentirte?

— Por no contarme la verdad. Entre nosotros nos contamos las cosas, Natalia. Dougie habló conmigo primero. Aunque ha omitido ciertas cosas, claro. ME dijo que pretendía acercarse a ti. Quizás no de la manera que lo hizo la primera vez pero más poco a poco. Resulta que ha construido la casa por el tejado.

— Me ha mentido... — murmuré. Yo solo me quedé con que Dougie le había dicho todo. Se lo había contado. — He estado a punto de perder a un amigo por su culpa... por... ¿un polvo?

Miré a los ojos a Tom.

— ¿Era una prueba? ¿También lo sabia Harry?

— Harry y Danny saben hasta donde sé yo.

— No voy a echarte en cara que hicieras eso. Es normal, no me vas a acoger así de la nada. Pero me duele Tom. Me ha costado mucho verte como quien eres, no por quien te conozco. Nunca podrás dejar de ser Tom Fletcher. No conmigo.

Me marché soltando una lágrima y dejándola caer en la mullida alfombra y salí del cuarto.

Anduve por los pasillos cada vez más y más molesta y cuando me encontré a Danny y Dougie... Eso fue la gota que colmó el vaso.

— ¡Tú! — le apunté con un dedo. — ¿Después de todos los pillos que me has montado? ¿Después de todo? Sabía que seguía siendo una fan, y no sé como me he podido tragar que esto no fuera una prueba. Pero... ¿has tenido que... acostarte— por no decir otra palabra— conmigo?

Corrí hacia él y cuando iba a levantar la mano y hacerla chocar contra su mejilla, otra mano tatuada me paró.

— No me toques. ¡No me toques! — intenté golpear lo que tenia al lado pero no llegué muy lejos. Me cogieron en vilo y mis brazos quedaron a cada lado de mi cuerpo.

— ¡Suéltame!

Se escucharon pasos y pronto aparecieron Tom y Harry, éste ya arreglado, y unos guardaespaldas.

— Y ¿ahora me vais a sacar como una groupie? — pregunté enfadad. Muy enfadada. Gritando. Llorando. Pegando al aire patadas. — Pues os voy a dar razones.

Me giré y cogí un trozo dela camiseta de Danny. Luego me deslicé, casi dejándome a mi misma desnuda por el camino de parte para arriba, e intenté escapar de los brazos fornidos de los seguratas.

— Se acabó. ¡¿Me queréis como fan?! ¡Pues así me tendréis! Y lo primero que pillé, un cojín, a los cuatro se los tiré.

Luego, de lo que recuerdo fue de los seguratas sacándome a rastras de la sala y llevándome fuera de la zona restringida.

sábado, 12 de mayo de 2012

Capítulo 23



Lunes por la mañana. Recién levantada para entrar en el estudio de grabación. Cómo yo no competía, podía utilizar las instalaciones cuando las actividades individuales y colectivas no eran obligatorias. Iba a todas, pero realmente me apetecía grabar hoy.

Así que caminé hacia el estudio y adivinad a quien me encontré.

— Deith? — pregunté. — ¿qué haces aquí? — todo esto en inglés, claro.

— Me rehúso a ir a ésa actividad. Va en contra de mis principios. ¿Y tu´? Hacia tiempo que no coincidíamos.

— Sip, desde la actuación.

— Y que, ¿a grabar? — preguntó mientras empujaba la puerta.

— Sí. No puedo grabar nada que salga al mercado, así que, grabar por grabar...

— Ingenioso. — y se tocó la barbilla, mirándome. — ¡Eres un crack!

— Lo sé. — me enorgullecí.

Solté una carcajada.

— Quiero tocar algo... Sé que es típico pero... Imagina.

— No lo sé, no me has dicho nada. — murmuró poniéndose en el piano.

— ¡Exacto! ¿Ves? Me lees la mente.

— Estás loca. — rio mientras negaba con la cabeza.

— Imagine.

— ¿Vamos a cantar la canción de John Lennon? — le pregunté riendo.

— ¿No te gusta? — ahora me preguntó extrañado.

— Sí, — y le puse el brazo en el hombro. O lo más que pude ya que era alto. — Pero ahora tengo ganas de bailar, no de cantar algo tan profundo...

Empezó a carcajearse y me revolvió el pelo.

— Roxanne! —  cantó y me cogió la mano, tirando de mi y agarrándome la cintura mientras me levantaba una pierna. You don't have to put on that red light. — Hizo algo con la ceja y yo empecé a reírme. — ¿te refieres a esto?

Mira... Cuando dijo eso en inglés, con esa voz tan profunda y tan sensual...

— Sí... — murmuré.

Deith me volvió a poner de pie y buscó en el ordenador la canción. Supongo que por YouTube. La puse desde el principio.

— No sabia que sabias bailar.

— No sabes mucho de mí. — y clavó el pie en el suelo.

— Yo no sé bailar...

— Yo te guiaré. — en el siguiente golpe me acercó a él bruscamente.


Deith comenzó a bailar, dejando a Nath en medio de  la pista  confusa.

— Will drive you, will drive you…

— MAD! — gritó Nath, colocándose las manos en la cabeza e inclinando el cuerpo y poniendo el pie de puntillas.

— Roxanne! — cantó Deith.

 Cogió a Nath y la elevó de golpe. Caminó hacia ella. Un pie, luego otro.

— Roxanne!  You don’t have to sell your body to the night!

Y agarró su cabeza, mientras aspiraba su olor, dejando a una Natalia totalmente desarmada.

—  His eyes upon your face, His hand upon your hand— cantó un hombre desde fuera. —  His lips caress your skin... IT'S MORE THAN I CAN STAND! — gritó Dougie, entrando en la sala de espejos, pero sin que nadie se diera cuenta.

Deith, bailaba con Natalia, moviéndola y acariciándola.

—  Why does my heart cry?

—  ROXANNE! — cantó Deith

—  Feelings I can't fight! — cantó Natalia.

—  You're free to leave me butJust don't deceive me.

—  And please believe me when I say— le susurró Deith a Natalia cuando la inclinó hacia atrás.

—  I LOVE YOU! — cantaron Natalia y Deith.

Entonces ella le separó y se tocó la cabeza, desconcertada. ¿Qué había pasado?

— Espera…— le murmuró cuando se acercó. Caminó hacia atrás, intentado separase de él. Pero él  consiguió acorralarla y la besó.

— Lo siento, pero tenía que hacerlo. — murmuró encima de sus labios. — No sabes el tiempo que llevo esperando esto.

La agarró de su cuerpo, apretándola contra el suyo, sintiendo cada parte, cada suspiro.

— No…— murmuró ella. — No puedo hacerlo…

— Claro que sí… No me dejes así.

La música empezó de nuevo a sonar y Dougie los separó. Cogió a Natalia de la cintura, dio vueltas con ella y ella no creyó lo que estaba pasando.

¡Dougie no sabia bailar un tango!

¡Era imposible!

Bueno... O dar vueltas sin caerse…

—  ROXANNE! — dijo Deith, separándolos y terminando el baile.

— Es mía. — murmuró.

— No soy de nadie. — se molestó Natalia. — Nadie me ha preguntado qué era lo que yo quería. Y lo que ahora quiero es que me dejéis.

Se deshizo de los cuatro brazos que la amarraban y salió del estudio. Antes de cerrar la puerta, ambos se miraban.

— Y no quiero que me sigáis.

Dougie hizo caso omiso.

— así que cuando no miro bailas con otros…

— ¿Vas a empezar con esto del “amigo celoso” ahora? — hizo las comillas en el aires. — Porque pensaba que tú no eras así. No tienes ningún derecho sobre mí, ¿queda claro?

— ¿De verdad? Pensaba que había algo.

— Enrollarse en el cuarto de la limpieza no es tener algo, es matar el calentón.

Y se fue medio llorando por los pasillos.


Había pasado dos horas desde aquel conflicto y había pasado como un huracán sobre ella. Se había llevado todos los pensamientos y me había olvidado todo lo que se había dicho y lo que había hecho.

Me dirigía hacía un ligar donde nadie pudiera mandarme y me encontré con la puerta del ala privada de aquel edificio. Enseñé mi acreditación.

— Benditos seas, Tom, por darme esto. — murmuré al aire.

Y seguí caminando.

Pasé por la sala privada e intenté hacer memoria.

— ¿Dónde duerme Tom? — pregunté en voz alta.

— ¿Para qué quieres saber dónde duerme Tom? — preguntó una voz.

Era Dougie.

— Para hablar con él. Sigue siendo mi amigo.

Tenso. Estaba tenso.

— Vale. — murmuró y se alejó de allí, caminando con su forma rara.

Es decir, no de forma rara, sino... rara.

No importa.

— ¡Pregunta por la habitación de Tom a Danny! — me gritó, girándose un poco y caminando a la par.

— ¿Tienes hambre?

Paró y se giró del todo.

— ¿Ahora quieres comer conmigo? — preguntó con aires.

— No…— murmuré cuando se giró y volvió a andar. Lo digo por si te quieres comer la pared. — le contesté inclinándome.

Seguí caminando y me encontré con Harry.

— ¡Hola! — intenté poner un tono amable.

— Hola, pequeña. — murmuró.

— Estaba buscando a Tom...

— Ah, — asintió. — Esta en una entrevista y luego tiene una actividad del concurso.

— Ah...Bueno, — añadí. — Puedo hablar contigo. Si quieres, claro...

— Sí... en fin, no tengo nada que hacer... Iba al gimnasio a quitarme un poco el estrés.

— ¿Y no te estresas más? — pregunté cuando empezamos a andar. — Ya sabes, eso de hacer ejercicio duro...

— ¿Ejercicio duro? — rio y negó con la cabeza.

Nos mantuvimos unos minutos en silencio, hasta que entramos en la sala de ejercicio.

— Oye, Harry... — y mira que me resultaba difícil hablar así, directo, con él. — Me cuesta un poco entablar conversación contigo, ya sea por el inglés y porque, joer, eres uno de mis ídolos... pero...

— ¿pero? — murmuró haciendo lo que sea que hacia con esa cinta elástica, forzando la respiración.

— Creo que tuviste una mala impresión de mí.

— creo que todos la tuvimos. — me contestó, sentándose enfrente de mi. — Vamos a hablar claro. No me gustabas. Es decir, no me gusta nadie que hace eso de intentar hacer como que nos conoce.

Yo asentí.

— Tú solo tratabas de ser tú y Tom decidió que serias su amiga. Así de simple. Dudé un poco sobre ti, al principio. Es decir, normal. Pensaba que era una tapadera. Solemos tener el estereotipo de que somos unos desconfiados, pero realmente desconfié de ti. Pensaba que eras de otro tipo.

No dije nada, le dejé continuar.

— Pero no. Es decir. Eres tal y como nos presentas, y puede ser que por eso Dougie se haya fijado en ti.

Yo me puse a pensar... ¿Dougie fijarse en mí? Quizás solo porque quería ver como era, en algún sentido.

— te entiendo. — dije al final.

Harry se levantó y se fue hacia otra máquina y yo miré el sitio vacío que había dejado, estática.

Me levanté como si hubiera notado que alguien me pellizcaba el culo.

— Tengo que hablar con Tom.

Harry se giró extrañado y encogió los hombros dando a entender que no le importaba.

— Ahora estará comiendo. Algo, seguro. Suele picar algo.

Me giré para despedirme y di un paso en falso. ¿Un abrazo? No, seria demasiado...

— Mmm... Gracias Harry. Por permitirme presentarte y por permitirme conocerte.

— Gracias a ti. Me encanta hablar contigo. Quizás te robe algún día y pida un rescate a Tom... seguro que así puedo comprarme algo caro. — rio mientras levantaba una cosa pesada.

— Cómo si necesitaras el dinero de un rescate... Si a ti con que seas como tú eres, ya te lo dan. ¡Tienes un corazón tan grande!

— Sí, — se carcajeó— como todo.

— Ay, Dios, Harry…— me avergoncé.